Cartas desde el futuro

Estos dos artículos, publicados en Los Angeles Times en julio pasado, son un ejercicio de utopía-distopía sobre Los Ángeles, California, que comparto con ustedes:

Perdón, no puedo enviar esto directamente por SnapFace ya que el iPhone6 de ustedes no permite el chat neural. Tendremos que lidiar con los obsoletos pixeles de texto, ¿Se acuerdan de la película Her? Así es Los Ángeles en 2056. L.A., es la ciudad más densamente poblada en los Estados Unidos, con una población una tercio mayor que la que tenía en 2016. Hay edificios altos por todos lados, incluyendo el nuevo DTLA: un corredor de edificios súper altos que va a todo lo largo de la avenida Wilshire hasta llegar a Santa Mónica.

Gracias a que los votantes aprobaron dos amplias iniciativas sobre tránsito (la iniciativa R2 en 2016 y en 2030 la iniciativa RU4RL) contamos hoy con la red de trenes más amplia del país. ¡Qué te parece, Nueva York! Todas las líneas de ferrocarril y trenes ligeros que se estaban construyendo en 2016 están terminadas. No sólo hay un tren al aeropuerto de Los Ángeles sino que hay uno que pasa por abajo del Sepúlveda Pass y otro que atraviesa West Hollywood. Hay un tren de alta velocidad en Union Station que puedes usar para ir a Las Vegas o Tijuana.

 

El sistema Metropolitano de Bicicletas que inició en 2016 prácticamente llega a todos lados. Varias calles ahora sólo permiten bicicletas y el viaducto ciclista sobre Figueroa – que recordarán antes era un calle muy peligrosa para bicicletas—es el más largo de todo el país. También tenemos sistemas metropolitanos para e-bicicletas, perfectas para recorrer veredas en los cañones o para llegar a las partes con lomas de L.A.Greenway, un anillo gigantesco de veredas para caminar y para andar en bicicleta alrededor de la ciudad.

Todavía tenemos carros pero los propietarios de autos ahora representan menos del 10 por ciento debido a que los vehículos autónomos son baratos y los hay en abundancia. Todo mundo se transporta por medio de UberLyft que no requieren chofer o las lindas minivans autónomas manejadas por Google Transit. Les llamamos Autobuses Google, lo que resulta chistoso porque recuerdo que eso quería decir algo muy diferente en 2016.

Con menos vehículos con un solo pasajero, nuestras vías rápidas tan anchas se han convertido en zonas de vivienda o espacios públicos. Parte del Freeway 10 se convirtió en el Big 1 pero cayó en desuso hace mucho tiempo porque hay maneras mucho mejores para llegar a la playa como la Aqua Line (o lo que ustedes llaman la Expo Line). Las vías rápidas 101 y 405 se han convertido en desarrollos de vivienda barata, manejados por el Departamento de Transporte Caltrans porque éste ya no tiene otra cosa qué hacer.

Como tanta gente anda en bicicleta y camina, nuestra calidad de vida ha mejorado dramáticamente. Las familias llevan a los niños a la escuela caminando y están más activos en la comunidad, lo que ha generado mejor educación y una baja importante en los delitos. Prácticamente todo lo que necesito lo encuentro en mi barrio HaFoSiLa a menos de un disfrutable kilómetro y medio de distancia—un paseo placentero rodeado de árboles ya que la ciudad plantó 2 millones de árboles para celebrar el fin del tercer periodo del alcalde Eric Garcetti.

Les gustará saber que la sequía finalmente terminó en 2019. Pero incluso antes de esa fecha. L.A., logró bajar a la mitad su consumo de agua residencial. La emisión de un bono financiero para las banquetas le permitió a la ciudad sustituir con materiales más permeables las superficies duras –no sólo las de las banquetas sino también de los estacionamientos, de tal manera que la lluvia pudiera filtrarse y alimentar los acuíferos naturales. Los Ángeles ya no necesita importar agua. El acueducto se transformó en una zona recreativa que llegó hasta el río Los Ángeles en 2021 (Las Cascades se han convertido en las más divertidas resbaladillas acuáticas…). Y, sí, se puede nadar en el río Los Ángeles e como se puede nadar en todos los ríos de la ciudad. El lago MacArthur es mi lugar favorito para nadar.

Es verano así que me imagino que están preocupados por los apagones. Todo eso ya está arreglado. Como la demanda de energía dedicada para el transporte bajó tanto, dejamos de depender de los combustibles fósiles en los años 2040. Todas nuestras necesidades de energía son abastecidas por algo llamado energía solar distribuida – unas mallas súper delgadas y modulares diseñadas por Elon Musk (que todavía vive gracias a las vitaminas) y que se pueden superponer sobre todo tipo de construcciones. Estas mallas se convirtieron en obligatorias como parte de una renovación total de la zonificación de la ciudad que ayudó a L.A., a crecer verticalmente a tiempo para las Olimpiadas de 2024, que por cierto fueron nuevamente los juegos fiscalmente más responsables en la historia.

Perdón pero ya tengo que terminar. En una hora tengo una comida en Palo Alto. Pero no se angustien. No voy a llegar tarde: puedo llegar de Santa Mónica a San José aproximadamente en unos 30 minutos. Pareciera una locura pero el Hyperloop es una maravilla. El Hyperloop también permitió que Silicon Valley y Silicon Beach se conurbaran llevando prosperidad económica a ambas regiones y solucionando la crisis de vivienda en San Francisco debido a que la mayoría de la gente se dio cuenta que prefería vivir en Los Ángeles.

Alissa Walker, (escritora y editora que vive en Los Ángeles, @awalkerinLA

En 2056, Los Ángeles es una ciudad distópica con el peor tráfico

Entro en contacto mediante la cuarta dimensión para darles a conocer un Informe sobre el Estado de la Ciudad en 2056. La buena noticia es que nuestra ciudad sigue siendo tan famosa (también con la peor de las famas) como siempre. La gente nunca dejó de mudarse para acá de todas partes. Y nuestros servicios están por los cielos. Hoy hay más vehículos dedicados al transporte de alimentos que carros. Hay más ferreterías Restorations Hardware que 7 Eleven y en la ciudad de Vernon pueden encontrar 8 cafeterías independientes que tuestan su café entre las vías del ferrocarril y la fábrica Exide[1]. Más allá de eso, la ciudad no está en su mejor momento.

El tráfico ha ido empeorando al grado que trasladarse de Northridge a Santa Mónica o de Long Beach a Hollywood lleva un día. Los empleados con horario completo salen de sus casas el domingo para llegar al trabajo el lunes, se quedan a dormir en sus trabajos toda la semana, regresan el viernes para llegar a sus casas el sábado si es que tienen suerte. En todas las vías rápidas encontrarán Starbucks y Carl Jrs con empleados que sirven a pie comida y bebida en la ventana de los carros detenidos.

Aunque es verdad que Los Ángeles tiene el museo más caro y grande del mundo, realmente no es algo para presumir. Se le conoce como “Sistema Metropolitano de Tren Ligero” que comenzó como un proyecto de transporte público pero nunca logró atraer suficientes pasajeros, ni siquiera cuando los contribuyentes financiaron las líneas Teal, Chartreuse, Beige y Alabastro. Eventualmente el gobierno se dio cuenta que resultaba económicamente más atractivo cobrarle a los turistas y especialistas en arte urbano 20 dólares por viaje, que boletos de 3 dólares 50 a los desafortunados sin carro.

Incluso, el muy famoso Metro al Mar quebró después del tsunami de 2021 y la reconstrucción total de la costa plana de Santa Mónica. Todo se volvió edificios de condominios ultramodernos de 8 millones de dólares cada uno, lo que llevó a un cambio de propiedad de público a privado.

Los nombres de los barrios de Los Ángeles han mutado, se han multiplicado y se pueden visitar: Valley Village, Valley View, Valley Meadow, Valley Glen, Valley Glengarry, Valley Alley, Valley of the Stars, Valley of the Co-Stars, Valley Kingdom y Valley Republic.

El número de pandillas callejeras también continúa multiplicándose pues las viejas se dividen y surgen nuevas. En 2056, la única vestimenta que se considera segura y neutral para usar en los territorios de pandillas (entre los viaductos 710 y 405) son las de color fósforo metálico, con el patrón gráfico de rombos y sombreros de copa alta con la bandera americana.

Los aspirantes a actores nunca la han tenido fácil en Los Ángeles pero la población de artistas desempleados y sobreentrenados es tal que muchos se han vuelto locos y deambulan por las calles con los ojos enfebrecidos y con sus guiones bajo el brazo demandando agresivamente a cualquier extraño que actúen escenas con ellos. Para controlar el problema, las ciudades de West Hollywood y Santa Mónica han reclasificado las improvisaciones públicas como un delito de primer grado. (Al mismo tiempo han despenalizado el uso de todas las drogas , incluyendo la metadona crystal.)

En lo que se refiere al sistema educativo de la ciudad, en la actualidad hay menos niños en las escuelas que adultos de veinte, treinta o cuarenta años tomando clases de actuación. Esto se debe en parte a que la abrumadora mayoría de las escuelas ahora están credencializadas. Las más buscadas son la Escuela para la Justica Socio-Religiosa-Económica de las Lomas de Bajo Mar Vista, la Academia Randy Quaid *y el Kindergarden de Relaciones Publicas Magnéticas de Hollywood.

Estéticamente Hollywood parece ahora una mezcla entre Blade Runner y Tetris. Todo boulevard importante está saturado con edificios de 80 pisos con sistemas de filtrado de aire de grafito grado industrial, con helipuertos en los techos y sótanos para eventos de pánico equipados con cavas de vinos.

Un poco hacia el oriente, el barrio skid row** (ampliado oficialmente hasta la vía rápida I-10) ofrece ahora   comedores populares que ofrecen “sabrosas probaditas semi sofisticadas para los ciudadanos que no tienen que preocuparse con propiedades”. Miles de estos transeúntes que habitan en tiendas de campaña tienen empleos regulares en oficinas pero no pueden pagar los precios inmobiliarios dentro o fuera de la ciudad. Un apartamento de una recámara en el centro cuesta en promedio ocho mil doscientos dólares mensuales y el precio no incluye estacionamiento, bodega, servicios, aparatos electrónicos y en algunos casos, ventanas. En Outer Carthay Circle, un pedacito de 2.40 por 2 metros con mucho espacio para que vivan dos perros pequeños y un gato sedentario, se vendió recientemente por un millón 200 mil dólares.

Finalmente llegó el super terremoto, el Big One, y abrió una grieta gigantesca desde el Observatorio Griffith hasta la ciudad de Carson, permitiendo a los sofisticados del East side exclamar: “Yo nunca voy más allá del Barranco del Terremoto”. Actualmente, la sequía es tan seria que los residentes riegan ahora sus jardines con agua embotellada barata (que compran en tiendas “todo a 199 centavos”, la inflación mata a los negocios). Y los fines de semana se forman colas alrededor de las cuadras para que la gente pueda ver y abrazar el único árbol de hojas caducifolias que se exhibe junto al museo LACMA.

Pero si quieren un estilo de vida idílico y saludable pueden tratar de buscar en Barstow, Flagstaff o Yuma***. Y si deciden quedarse en L.A., les súper recomiendo un lugar de yoga equipado con un tanque ultraoxigenado para la hipoxia en la frontera de Culver City-Fairfax Gulch.

Adam Gropman, es un comediante y escritor que vive en Valley Manor Estates Adjacent.

 

[1] Exide, fábrica en Vernon, al sureste de Los Ángeles, que reciclaba baterías acusada en 2016 de contaminar con plomo.

* Randy Quaid, actor secundario famoso por interpretar todo tipo de papeles, hermano de Denis Quaid. (N de la T)

** Barrio en el centro de Los Ángeles famoso por albergar al mayor número de personas que viven en situación de calle por kilómetro cuadrado.

*** Poblados de Arizona, estado vecino.

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