Presupuesto: un ritual masoquista

Mi artículo sobre la aprobación del Presupuesto 2016. La Cámara de Diputados negocia en posición de debilidad frente a la Secretaría de Hacienda.

PRESUPUESTO: UN RITUAL MASOQUISTA

Cecilia Soto

Cada año la Cámara de Diputados ofrece el ritual masoquista de aprobar en sendas sesiones maratónicas las iniciativas de ley de ingresos y proyecto de presupuesto de egresos. La dosis de horas ininterrumpidas en sesión aumenta especialmente en la dedicada a la aprobación del presupuesto. En esta ocasión se aprobó en una sesión que terminó el viernes 13 a las 9 de la mañana, 60 horas antes de que venciera el límite constitucional, fijado para el domingo 15 de noviembre. ¿Para qué ofrecer a los medios el espectáculo de diputados bostezando o francamente dormidos, curules vacías, etc., cuando se podría haber sesionado en forma regular viernes y sábado?

 

Lo apresurado y superficial del examen de los decretos mencionados se agudiza cada inicio de una nueva legislatura en la Cámara de Diputados: ésta tarda entre 4 y 5 semanas en instalar las Comisiones especializadas. En esta ocasión, como lo mandata la ley, Hacienda envió el llamado paquete fiscal el 8 de octubre y el secretario Videgaray compareció el 30 de octubre cuando todavía no estaban debidamente integradas las Comisiones de Hacienda y Presupuesto. No sólo había un retraso con la integración de las comisiones sino con la contratación de los asesores y expertos que trabajan con los legisladores y con las comisiones.

 

La pérdida de ese primer mes de trabajo podría subsanarse con el trabajo institucional del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, CEFP, creado dentro de la Cámara de Diputados desde 1998 como instrumento para apoyar el trabajo de los legisladores y que sin embargo no parece escapar al vacío de poder que se crea en la Cámara cada tres años. En esta ocasión el Centro de Estudios mencionado produjo los cuadros comparativos de rigor entre las propuestas de la Secretaría de Hacienda para 2015 y para 2016 pero no sé si produjo un análisis cualitativo profundo y exhaustivo de las iniciativas de la SHCP. Enfatizo el “no sé” porque es posible que los titulares de las Comisiones de Hacienda y Presupuesto o algunos de los integrantes de la Junta de Coordinación Política, hayan recibido un trabajo mejor que el publicado o el que se circuló a cada una de las Comisiones ordinarias.

 

En todo caso, la Cámara de Diputados sigue siendo una instancia dictaminadora débil a pesar de contar con la experiencia de legisladores que han sido gobernadores, presidentes municipales o altos funcionarios. Para el examen de las iniciativas de Ley de Ingresos y Proyecto de Presupuesto, la Cámara depende excesivamente de la información de la Secretaría de Hacienda y ésta, desde la llegada de la presente administración ha venido restringiendo y dificultando el acceso a los anexos que hagan explícitas las partidas de gasto no sólo al nivel de conceptos sino de unidad responsable del ejercicio del gasto.

 

Como parte del ritual del estira y afloja acostumbrado anualmente, una vez llegado el Paquete Fiscal, los grupos parlamentarios en la Cámara exigían inmediatamente los anexos conteniendo la información de las partidas y de las plazas que Hacienda no incluía en los paquetes fiscales. Y Hacienda las enviaba. De esta manera era posible hacer un análisis más cualitativo de la propuesta de egresos y como dice el artículo 74 de la Constitución, hacer una propuesta de modificación con recortes y reasignaciones. En esta ocasión no se solicitaron los anexos por la Cámara o por el CEFP ni Hacienda puso de su parte.

 

El ritual masoquista fue completo: el dictamen redactado por la Secretaria de Hacienda que usurpa las funciones de la Cámara (y ésta lo permite), se aprobó en la Comisión de Presupuesto sin conocer a fondo el texto, como sucedió también con la Ley de Ingresos. La larga sesión para el examen de las 279 reservas fue inútil. Con la excepción de una reserva, todas fueron rechazadas por la mayoría formada por la coalición PRI, PVerde, Nueva Alianza y Partido Encuentro Social. Varias de las reservas, de gran calidad, habían sido aprobadas por unanimidad al interior de las comisiones y sin embargo al llegar al Pleno fueron rechazadas porque… Hacienda manda. El mayoriteo al viejo estilo priista, como el que se ejerció al rechazar las 278 reservas formuladas por 100 diputados, incentiva a votar en contra y a disminuir la calidad de la participación de los legisladores. ¿Para qué intervenir si el resultado es previsible?

 

Una modificación acordada por todos los partidos –con la excepción de MORENA que votó en contra en lo general y en lo particular—es la modificación al artículo 11 pensado para impedir el ejercicio vergonzoso de los moches, pero este tema merece un artículo completo. Nos encontramos completos en twitter @ceciliasotog

 

 

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