Alianzas: ¿quién está de acuerdo con quién?

03 de Julio de 2017

Ahora que se discute la posibilidad de un Frente Amplio para 2018, vale la pena examinar una experiencia concreta de negociación política en la que participaron ocho partidos nacionales y que tuvo una composición que podría ser la que tenga la Cámara de Diputados en 2018: mayoría de izquierda y de sociedad civil, seguida del PAN y, en tercer lugar, el PRI y sus aliados. Me refiero a la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México.

La Constituyente tuvo dos incentivos que obligaron a las fuerzas participantes a pactar de manera fluida, no tanto según líneas partidarias sino más bien según contenidos. El primero, más que un incentivo, fue la obligación legal, impuesta por la reforma constitucional de diciembre de 2015, de aprobar la Constitución de la CDMX el 31 de enero de 2016. El segundo fue de carácter informal: la apuesta de medios y una mayoría de los opinólogos de que no terminaríamos a tiempo y, sobre todo, de que se trataba de un esfuerzo inútil. Había que demostrar que no sabían de qué hablaban.

Digo que la sociedad civil fue una fuerza expresiva en la Constituyente, porque tanto Morena como el PRD, como la bancada del jefe de Gobierno, incluyeron un número importante de no militantes en sus listas.

En grandes líneas, las votaciones se dieron así: en aquellos artículos que ampliaban los derechos de los capitalinos más allá de la Constitución federal, hubo más coincidencias entre el PRD, Morena y sociedad civil, sobre todo en los derechos sociales. PAN y PRI coincidieron más veces en oponerse; en algunas de estas votaciones, el PAN llevaba la voz cantante y el PRI le apoyaba con sus votos y, en otras, a la inversa. Pero en algunos casos, notablemente el artículo que garantiza paridad de género en órganos de gobierno, el PAN se alió a la izquierda. En algunos temas fiscales, la coincidencia mayor fue entre Morena, el PRI y el PAN, lo mismo para temas de uso de suelo, pues Morena selló una alianza con la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios, también apoyada por el PAN y el PRI.

asamblea-const

Un ejemplo interesante es el del artículo 25 sobre democracia directa, que consagra el derecho al referéndum, la consulta ciudadana, plebiscito, revocación de mandato y la democracia participativa. Aquí el PRI, los legisladores del Ejecutivo federal, dos legisladores del PAN, uno de Nueva Alianza y uno del Verde votaron en contra. Pero no se apresure a concluir que ésta es una “votación clásica de la derecha en contra de la democracia directa”. En el capítulo de alcaldías, en el que se tocaron los aspectos más cotidianos y directos del ejercicio de la democracia en donde vive el ciudadano, allí todos los partidos votaron por reformas radicales y sólo los legisladores del Ejecutivo se opusieron a algunas de estas reformas con argumentos constitucionales.

Es decir, fueron escasos los temas en los que los argumentos ideológicos de “izquierda y derecha” marcaron las votaciones. Por supuesto que hubo algunos temas “clásicos” que dividen a derecha e izquierda. Por ejemplo, el derecho a la vida desde la concepción apoyado vocalmente por el PAN y, con su voto, por el PRI.

Uno de estos temas fue el del artículo 6-A, referente al derecho a la autodeterminación, que incluye el derecho a la muerte digna. Aquí los partidos optaron por el voto de conciencia —como acaba de suceder en Alemania con el voto en favor del matrimonio igualitario. Toda la “izquierda” votó a favor y las bancadas del PRI, del PAN y del Ejecutivo se dividieron. Lo mismo ocurrió con el tema del matrimonio igualitario.

¿Cuáles serían los temas que podrían polarizar a una próxima Legislatura a partir de 2018?

Para los temas fiscales, ineludibles y básicos para una mejor economía, veo más coincidencias entre el PAN, partidario de reducir el ISR y otros impuestos, y Morena, partidaria de no aumentar impuestos, que entre el PRD, MC, partidarios de la progresividad fiscal; si el PRI perdiera la Presidencia, tal vez apoyaría una reforma fiscal. En la agenda anticorrupción hay más coincidencias entre el PAN y el PRD, partidarios del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), que con Morena, cuyo candidato no apoya el SNA. En seguridad hay claras coincidencias entre el PAN y el PRI; mientras que los partidos de izquierda exploran la idea de la legalización de algunas drogas y que son críticos a los excesos en la política de seguridad. En cuanto a las reformas estructurales, la única que una posible mayoría de izquierda intentaría revertir es la energética, creo que con escasas probabilidades de éxito, por el número de gubernaturas controladas por el PAN y el PRI, partidos que favorecen esta reforma. El tema de quién ganará la Presidencia es muy sexy, pero el de la composición del próximo Congreso es más trascendente. Nos vemos en Twitter: @ceciliasotog y en Facebook fb.com/ceciliasotomx

 

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