Multimillonarios americanos piden un impuesto a la riqueza.

Traduje la carta que una docena de multimillonarios norteamericanos dirigen a los candidatos presidenciales para 2020. Quieren que se cree un impuesto a las fortunas extraordinarias, como las de ellos. Es un texto muy interesante, muy en el debate iniciado hace pocos años por Thomas Piketty y su reflexión sobre los efectos perniciosos de la desigualdad exagerada y el uso de impuestos para moderarla. También confirma que los Estados Unidos se encamina hacia una campaña donde los temas de la socialdemocracia dominarán y eso puede llevar a la derrota de Donald Trump. Jorge G Castañeda escribe sobre los nuevos Socialdemócratas en EEUU.

 

 

CARTA ABIERTA A LOS CANDIDATOS PRESIDENCIALES DE 2020: HA LLEGADO EL MOMENTO DE QUE NOS PONGAN MÁS IMPUESTOS
UN LLAMADO A LA ACCIÓN: CARTA A FAVOR DE UN IMPUESTO A LA RIQUEZA

A los candidatos presidenciales del 2020:

Nos dirigimos a todos los candidatos presidenciales, ya sea republicanos o demócratas, para que apoyen un impuesto moderado a la riqueza a ser aplicado a nuestras fortunas: las del 1/10 del 1% más rico de los norteamericanos. Los ingresos del nuevo impuesto deben provenir de los más afortunados financieramente, no de los americanos de ingresos medios o bajos.

Los Estados Unidos tienen una responsabilidad moral, ética y económica para imponernos mayores impuestos. Un impuesto sobre la riqueza puede ayudar a resolver la crisis climática, mejorar la economía, mejorar la salud pública, crear oportunidades para que haya más justicia y fortalecer nuestras libertades democráticas. El instituir un impuesto a la riqueza está en el interés de nuestra república.

Las encuestas de opinión demuestran que un impuesto moderado a los americanos más ricos goza de la simpatía de la mayoría de norteamericanos: republicanos, independientes y demócratas. Esperamos que los candidatos presidenciales reconocerán también la fuerza de esta idea y se unirán con la mayoría de estadounidenses para apoyarla. Algunas ideas son demasiado importantes como para que solo formen parte de la plataforma programática de algunos candidatos.

El concepto de un impuesto a la riqueza no es nuevo: millones de estadounidenses de ingresos medios ya pagan un impuesto a la riqueza bajo la forma de impuestos a la propiedad en la manifestación primaria de su riqueza: su casa. El tipo de impuesto moderado sobre el 1/10 más rico del 1% que apoyamos nos pediría pagar también un pequeño impuesto a la riqueza sobre la fuente primaria de nuestra riqueza.

Algunos candidatos a la Presidencia, incluyendo a la senadora Elizabeth Warren, al alcalde Pete Buttigieg, al representante Beto O’Rourke y al representante Tim Ryan ya apoyan esta idea. La primera propuesta específica planteada por un candidato, presentada por la senadora Warren, daría a millones de familias mejores oportunidades para alcanzar el sueño americano mediante el impuesto a solo 75 mil de las familias más ricas del país. La propuesta es sencilla: se crea un impuesto de 2 centavos por dólar a los activos después de una excención a los primeros 50 millones de dólares y un impuesto adicional de 1 centavo por dólar a los activos después de los primeros mil millones de dólares. Si usted tiene US$ 49.9 millones o menos no pagaría ese impuesto. Se estima que éste generaría casi US$ 3 billones en ingresos fiscales a lo largo de 10 años (iii).

Estos ingresos podrían financiar sustancialmente el costo de inversiones bien pensadas en nuestro futuro como innovaciones en energía limpias para mitigar el cambio climático, cuidados universales a la infancia, alivio a la deuda de los estudiantes universitarios, modernización de la infraestructura, créditos fiscales para familias de bajos ingresos, soluciones a la salubridad pública y otras necesidades vitales.

Que un impuesto moderado a un número minúsculo de americanos pueda generar tantos ingresos refleja los niveles históricos de riqueza entre los estadounidenses más ricos (v). El 1/10 más alto del 1% de los hogares posee casi tanta riqueza como el 90% restante. Los que firmamos esta carta gozamos de fortunas poco comunes pero cada uno de nosotros quiere vivir en un Estados Unidos que pueda solucionar los mayores desafíos de nuestro futuro común.

Estamos a favor de un impuesto a la riqueza por lo menos por seis razones:

Un impuesto a la riqueza es un herramienta poderosa para resolver nuestra crisis climática. Además de contar con mejores reglas para la contaminación por carbón, se requiere mayor inversión para enfrentar el desafío del cambio climático (vi,vii)- Esto podría acelerar las innovaciones y acelerar la implementación de soluciones que creen una economía de energías limpias y un futuro bajo en carbón. Un impuesto a la riqueza pide, a quienes hemos sido beneficiados más por nuestro sistema económico, a ayudar a resolver una de sus fallas más devastadoras y fatal.

Un impuesto a la riqueza es una herramienta económica triunfadora para los EEUU. Sería un instrumento para un mayor crecimiento económico exitoso. Reinvertido a lo largo los Estados Unidos y en aquellos menos ricos que nosotros, podría multiplicar la prosperidad. Junto con recursos para las inversiones para la crisis climática, los EEUU necesitan una fuente de ingresos para otras inversiones públicas además de la inversión privada y la filantrópica. Más inversión pública para renovar la infraestructura obsoleta, en cuidados infantiles y en educación no solo resolverá grandes problemas sino que también aumentará la productividad a largo plazo y promoverá un crecimiento sostenible y con una amplia base económica(ix). Aliviar el perfil de la deuda estudiantil impulsará el emprendedurismo y la compra de casas, cuyo crecimiento ha disminuido significativamente en la medida en que los costos de la educación superior se han elevado por los cielos (ix). Un impuesto a la riqueza podría impulsar la innovación y la creación de empleos pues la economía empresarial estadounidense, a pesar de muchos de sus éxitos, necesita fortalecerse (x). Dicho simplemente, un impuesto a la riqueza fortalecería a la economía americana beneficiando a todos los estadounidenses.

Un impuesto a la riqueza haría más saludables a los estadounidenses. Los mayores expertos en salud pública señalan que se requieren más recursos para enfrentar los grandes desafíos en salud como lo son las enfermedades cardiovasculares, que matan a más gente y los altos niveles de las adicciones a los opioides (xi) Las altas tasas de desigualdad se relacionan con menor esperanza de vida (xii). Los americanos más ricos viven aproximadamente 15 años más que los más pobres e individuos que viven en comunidades vulnerables es más probable que mueran antes de los 75 años, independientemente de su nivel de ingresos (xiii). Con un impuesto modesto a la riqueza a las familias más ricas que puedan financiar inversiones para crear oportunidades para familias de ingresos bajos y medios, podemos mejorar los resultados en salud pública y aumentar la esperanza de vida.

Un impuesto a la riqueza es justo. Un impuesto a la riqueza ayudaría a disminuir la brecha tan grande que hay en tasas impositivas entre las familias muy ricas y las demás. Warren Buffett ha señalado que a él se le piden menos impuestos que a su secretaria. El 1/10 más alto del 1% pagará este año 3.2% de su riqueza en impuestos mientras que el 99% restante de los hogares pagará 7.2% (xiv). Esta brecha crea resentimientos y dificulta a las familias trabajadoras acceder a la movilidad social. El poner impuestos a fortunas extraordinarias debería ser una prioridad antes que poner impuestos al trabajo. Los más afortunados deberían contribuir más.

UN IMPUESTO A LA RIQUEZA FORTALECE LA LIBERTAD Y LA DEMOCRACIA. Un impuesto así disminuiría la creciente concentración de riqueza que mina la estabilidad y la integridad de nuestra república. En aquellos países con altos niveles de desigualdad económica es más probable que haya una concentración del poder político y sean plutocráticos.(xv). Los padres fundadores sabían esto y temían que una elite económica se consolidara en la cima y erosionara la viabilidad de la republica. (xvi). Hoy , muchas de las políticas de mayor importancia tiene que ser aprobadas con el apoyo previo de las elites ricas u otros intereses millonarios. La desigualdad exacerba la división y la insatisfacción, causando, entre otras cosas, crecientes niveles de desconfianza en las instituciones democráticas (xviii). Es por ello que no vemos un impuesto a la riqueza como un sacrificio de nuestra parte. Creeemos que instituir un impuesto a la riqueza llevaría a una mayor estabilidad política, social y económica fortaleciendo y preservando las libertades democráticas norteamericanas.

UN impuesto a la riqueza es patriótico. En nuestra república, es un deber patriótico de todos los estadounidenses contribuir con lo que puedan para el éxito del país y los más ricos no son una excepción. Otros han puesto mucho más. Aquellos de nosotros del 1/10 del 1% debemos estar orgullosos de poder pagar un poco más de nuestra fortuna para el futuro de los Estados Unidos. Estaremos bien: aceptar este impuesto es lo menos que podemos hacer para fortalecer el país que amamos.

¿Y qué hay sobre los argumentos en contra de un impuesto a a la riqueza? En su mayoría son técnicos y exagerados.

Muchos plantean importantes cuestionamientos respecto a la implementación y a su cumplimiento pero cómo lo demuestra la propuesta de Warren, podemos limitar la evasión potencial y reducir el no pago de impuesto aprendiendo de las lecciones generadas en Estados Unidos y en otros países. Otros cuestionan si los activos que son propiedad de muchos ultra millonarios y multimillonarios, como inversiones en fondos y colecciones de arte, pueden ser evaluados rigurosamente para propósitos fiscales. Pero tales activos frecuentemente ya son valuados para casos de reventa, donativos, bancarrota, divorcio o muerte.Algunos han argumentado que un impuesto federal a la riqueza es inconstitucional. Pero de nuevo: alguno de los académicos constitucionalistas más prominentes del país, incluyendo dos ex titulares de la oficina del jurídico del Departamento de Justicia, han argumentado convincentemente que un impuesto a la riqueza es constitucional. (xix)

Las propuestas de largo aliento casi siempre requieren un esfuerzo considerable para resolver las complejidades que conllevan. Y ese esfuerzo siempre se ha hecho cuando la causa es suficientemente importante. El proceso de instituir un impuesto a la riqueza muy probablemente mejoraría los instrumentos de evaluación y contabilidad para facilitar su implementación.Aquellos de nosotros que firmamos esta carta creemos que es nuestro deber dar un paso adelante y apoyar la creación de un impuesto sobre nuestra riqueza. Un impuesto así es clave tanto para resolver la crisis del clima y para impulsar una economía más competitiva y más fuerte que pueda servir mejor a millones de estadounidenses. Esto nos haría un país más saludable. Es una manera justa de crear oportunidades. Fortalece la libertad y la democracia norteamericanas. No es nuestro interés promover este impuesto si nuestros intereses se definen de manera estrecha. Pero un impuesto a la riqueza está en nuestro interés como norteamericanos.

Esta es la razón por la cual nos unimos a la mayoría de americanos que ya apoyan un impuesto moderado a la riqueza. Les pedimos que reconozcan su sólido mérito, el apoyo popular del que goza y que avancen en la idea de que nos pongan un poquito más de impuestos. Gracias.

Louise J. Bowditch, Robert S. Bowditch, Abigail Disney, Sean Eldridge, Stephen R. English, Agnes Gund, Catherine Gund, Nick Hanauer, Arnold Hiatt, Chris Hughes, Molly Munger, Regan Pritzker, Justin Rosenstein, Stephen M. Silberstein, Ian T. Simmons, Liesel Pritzker Simmons, Alexander Soros, George Soros,  y Anonymous
[i] Morning Consult and Politico. “National Tracking Poll #190202.” February 2019. Per Morning Consult, “61% of the 1,993 voters surveyed in the Feb. 1–2 poll favored Warren’s ‘ultra-millionaire’ plan, which is an annual tax of 2% on household wealth more than $50 million and a 3% levy on wealth in excess of $1 billion.”; Ben Casselman and Jim Tankersley, “Democrats Want to Tax the Wealthy. Many Voters Agree.” The New York Times. February 19, 2019. A poll conducted in February for The New York Times by the online research platform SurveyMonkey found that 61% of respondents (75% of Democrats, 57% of Independents and 51% of Republicans) approve of a 2% tax on wealth above $50 million.; Quinnipiac University National Poll. April 30, 2019. 60% of voters support an annual 2% tax on any individual wealth over $50 million
[ii] Elizabeth Warren, Ultra-Millionaire Tax.
[iii] Emmanuel Saez and Gabriel Zucman, Letter to Senator Warren. January 18, 2019.
[iv] Emmanuel Saez and Gabriel Zucman, How Would a Progressive Wealth Tax Work? Evidence from the Economics Literature. February 5, 2019.
[v] The Washington Center for Equitable Growth. “The Return of the Roaring Twenties.”
[vi] Fourth National Climate Assessment, Volume II: Impacts, Risks, and Adaptation in the United States. 2018.
[vii] United States Mid-Century Strategy for Deep Decarbonization. November 2016.
[viii] On infrastructure effects, see: Ward Romp and Jakob de Haan. “Public Capital and Economic Growth: A Critical Survey.” Perspektiven der Wirtschartspolitik (Volume 8): 6–52. 2007; James Heintz, “The Impact of Public Capital on the U.S. Private Economy: New Evidence and Analysis.” International Review of Applied Economics (Volume 24, Issue 5): 619–632. 2010. On child care effects, see: Judy A. Temple and Arthur J. Reynolds. “Benefits and Costs of Investments in Preschool Education: Evidence from the Child-Parent Centers and Related Programs.” Economics of Education Review (Volume 26, Issue 1): 126–144. February 2007; W.S. Barnett and Leonard N. Masse. “Comparative Benefit-Cost Analysis of the Abecedarian Program and Its Policy Implications.” Economics of Education Review. (Volume 26): 113–125. 2007. Mark Zandi and Sophia Koropeckyj, “Universal Child Care and Early Learning Act: Helping Families and the Economy.” Moody’s Analytics. February 2019.
[ix] Jung Choi et al. “Millennial Homeownership: Why Is It So Low, and How Can We Increase It?” Urban Institute. Updated January 2019; Laura Checovich and Tom Allison, “At the Extremes: Student Debt and Entrepreneurship.” Young Invincibles. June 2017.
[x] Dan Kopf, “The US Startup is Disappearing,” Quartz. June 2018.
[xi] Thomas R. Frieden, “U.S. Life Expectancy Is Dropping. Here’s How to Fix It.” The Washington Post. January 11, 2018.
[xii] Eric Neumayer and Thomas Plümper. “Inequalities of Income and Inequalities of Longevity: A Cross-Country Study.” American Journal of Public Health (Volume 106, Issue 1): 160–165. January 2016. Lenny Bernstein, “U.S. Life Expectancy Declines Again, a Dismal Trend Not Seen Since World War I.” The Washington Post. November 29, 2018.
[xiii] Samuel L. Dickman, David U. Himmelstein, and Steffie Woolhandler, “Inequality and the Health-Care System in the USA.” The Lancet (Volume 389, Issue 10077): 1431–1441. April 8, 2017; Margot Sanger-Katz, “Income Inequality: It’s Also Bad for Your Health.” The New York Times. March 30, 2015.
[xiv] Thomas Piketty, Emmanuel Saez, and Gabriel Zucman, “Distributional National Accounts: Methods and Estimates for the United States,” Quarterly Journal of Economics 133(2), 2018, 553–609. Data online at http://gabriel-zucman.eu/usdina/
[xv] Branko Milanovic, “The Higher the Inequality, the More Likely We Are to Move Away from Democracy.” The Guardian. May 2, 2017.
[xvi] Joseph J. Ellis, American Dialogue: The Founders and Us (New York, 2018), 71–115.
[xvii] Martin Gilens and Benjamin I. Page, “Testing Theories of American Politics: Elites, Interest Groups, and Average Citizens.” Perspectives on Politics (Volume 12, Issue 3): 564–581. September 2014.
[xviii] Sung Min Han and Eric C. C. Chang. “Economic Inequality, Winner-Loser Gap, and Satisfaction With Democracy.” Electoral Studies (Volume 44): 85–97. December 2016.
[xix] See Bruce Ackerman et al, Letter to Sen. Elizabeth Warren, Jan. 24, 2019; Dawn Johnsen et al, Letter to Sen. Elizabeth Warren, Jan. 24, 2019; Dawn Johnsen and Walter Dellinger, “The Constitutionality of a National Wealth Tax,” Indiana Law Journal, vol. 93 (2018).

Pay It Forward: Letter for a Wealth Tax

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